¡Urgente! Microcuenca de Canchaque en grave riesgo por obra del MTC

Comuneros y agricultores de Canchaque, en Huancabamba, denuncian que la microcuenca del río Pusmalca, uno de los afluentes del río Piura, está invadida de rocas y piedras presuntamente arrojadas por la empresa que construye la carretera Canchaque - Huancabamba.

Foto: Edenilson Román/Cutivalú

Por Rogger Valle y Edenilson Román, con el apoyo del Cipca

En medio de una densa neblina, y echando aguardiente al suelo con un pequeño frasco, uno de los comuneros que nos acompaña le dice al cerro en donde estamos que se tranquilice, porque las personas que han llegado buscan su bienestar. De un momento a otro, la neblina empieza a desvanecerse. Y es que a la montaña, razones no le faltan para desconfiar, pues parte de ella viene siendo vapuleada por rocas y piedras de gran tamaño arrojadas sin reparo alguno a sus verdosas tierras.

El lugar donde ocurre este místico encuentro corresponde a la naciente de la microcuenca Pusmalca en las alturas del distrito de Canchaque, provincia de Huancabamba, en la sierra de Piura, a unos 3.200 m.s.n.m. Durante las temporadas de lluvias, la quebrada Pusmalca se activa y junto al río Pata, del también distrito huancabambino de San Miguel de El Faique, forman el río Canchaque, uno de los afluentes del conocido río Piura.

Sin embargo, lo que debería ser un río de agua pura y cristalina, hoy se ha convertido, literalmente, en un río de rocas y piedras que serpentea toda la microcuenca del Pusmalca. 

Para los comuneros de Canchaque, el responsable de todo este daño a la Madre Tierra es el Consorcio Vial Piura, responsable de la construcción de la carretera Canchaque – Huancabamba, una importante obra valorizada en más de S/ 430 millones, encargado por Provias Nacional del Ministerio de Transportes y Comunicaciones – MTC. Este consorcio está conformado por las empresas Constructora Málaga Hnos. S.A., Johe S.A., y Sinohydro Bureau 8 CO. LTD.

La población espera con mucha expectativa esta necesaria carretera, sin embargo, lo que debería ser una alegría para la gente, hoy en día es una preocupación porque sienten que su entorno natural está destruyéndose. 

Cutivalú llegó a la naciente de la microcuenca Pusmalca, donde se encuentra el depósito de materiales excedentes (DME 111) del Consorcio. Este botadero colapsó en marzo de este 2021 y ocasionó un huaico que arrasó con animales, viviendas, puentes, áreas de cultivo, canales de riego, sistema de agua potable y vías vecinales del distrito de Canchaque. Lo alarmante es que a siete meses de este desastre el DME 111 y los demás botaderos son una bomba de tiempo que podrían colapsar debido a las lluvias de temporada que ya empezaron a caer, tal como lo revelamos en un anterior informe.

Pero lo que más preocupa a pobladores y expertos en la materia es que “la microcuenca del Pusmalca  está siendo dañada de manera atroz”.

Don Julio Arrieta Vásquez es un dirigente comunero de Canchaque, y conoce perfectamente la microcuenca del Pusmalca y su importancia. Desde las alturas huancabambinas, este hombre nos transmite su preocupación, pues aquí nace el agua que todo Canchaque usa.

“Aquí hay bosques de neblina y bosques nativos que corresponden a los acuíferos que alimentan la parte baja de Canchaque. De aquí nace el agua para irrigar y para tomar”, nos explica don Julio Arrieta, mientras mira cómo el material que se desprendió en marzo de este año arruinó parte del hermoso paisaje que podría desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.

Quien también alerta del enorme daño ambiental en la naciente de la microcuenca Pusmalca es don Isidro Tocto Labán, comunero de Andanjo, quien se pregunta insistentemente por qué en medio de toda esta área natural, el Consorcio Vial Piura, instaló un DME que ha invadido y desaparecido gran parte de los bosques de neblina ubicados en esta zona. 

“Cómo es posible que en la cumbre de los cerros hagan este tipo de almacenamiento de tierra [DME 111] donde existe el ciénego (…) Este territorio ha sido un bosque natural”, manifiesta con mucha frustración don Isidro Tocto.

Pero esto solo es el inicio de toda la tragedia que vive la microcuenca Pusmalca. A una hora de su naciente, varios metros abajo se encuentra el sector de la quebrada El Limón, que cuando se activa por las lluvias se convierte en un afluente del río Pusmalca. A esta zona también se le llama Puente Fierro, debido a la estructura metálica que forma parte de la vía. Desde este lugar se puede ver mejor el río de piedras y rocas que desciende desde lo alto de los cerros, pasando por debajo del puente y siguiendo su rumbo hacia el distrito de Canchaque.

En este punto, Cutivalú dialogó con el vicepresidente de la comisión de regantes de Canchaque, José Puelles Labán, quien responsabiliza a la empresa Málaga, una de las integrantes del Consorcio Vial Piura, de arrojar  todas las rocas y piedras que han invadido esta quebrada. “Es una empresa irresponsable [Málaga] porque, sin consultar al pueblo y autoridades están haciendo lo que les da la gana. Por ejemplo, acá están botando materiales en todas las quebradas”, manifiesta con mucha impotencia el dirigente agrario. 

Estas rocas y piedras también son un riesgo para el Puente Fierro, pues gran parte se han alojado en las bases de la estructura metálica, lo que podría generar el colapso de la vía y un posible aislamiento de los distintos caseríos ubicados a lo largo de la vía Canchaque – Huancabamba.

“Con una máquina [El Consorcio] ha querido limpiar el material arrojado y por eso se ha quedado ahí gran parte [Seleccionando las bases del puente]. Por eso ha quedado tapado, colapsado. Pese a ello, irresponsablemente la empresa continúa arrojando este material a la quebrada”, nos cuenta con mucho pesar don José Puelles.

Importancia de la microcuenca para Canchaque y toda la región

El gestor del Área de Conservación Privada de Mangamanguilla, el biólogo Paolo Villegas Ogoña, coincide con los comuneros de la zona y reafirma que la importancia de la microcuenca del Pusmalca radica en ser la única fuente de agua que abastece a todo el distrito de Canchaque, gracias a los bosques de neblina que se encuentran en su naciente. Por ello, la preocupación del especialista es que los materiales excedentes del DME 111 estén destruyendo estos bosques, así como las rocas y piedras deslizadas por toda la microcuenca.

El biólogo Paolo Villegas, recuerda que esta invasión de rocas y piedras del DME 11, ha arrasado con un bosque de la especie de polylepis, único en la región Piura. Este árbol tiene como función principal proteger las laderas de los cerros, de ahí la enorme magnitud del daño. Además, en este hábitat hay una variada flora y fauna, cuyas especies en su mayoría están en peligro de extinción, como por ejemplo, palmeras de ramos, romerillo, orquídeas, hualtaco, palo santo; y animales como la pava barbada, el venado cola blanca, el oso de anteojos, y el tapir. 

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El biólogo Villegas Ogoña va más allá y señala que el daño ambiental empieza desde el mismo corte que el Consorcio Vial Piura le hace a las laderas de los cerros para ampliar el ancho de la vía y construir la carretera. Explica que con esta acción, se altera el libre tránsito de mamíferos, anfibios y reptiles de la zona. Además, se debilita el suelo y provoca posibles rodamientos de rocas que se puedan ir desprendiendo a futuro. Según el experto, el riesgo es latente, no sólo por el golpe que puede ocasionar a una persona o animal, sino porque las rocas y piedras que se vayan soltando, pueden destruir árboles o arrasar con arbustos a su paso, perjudicando el hábitat de muchas especies. 

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Ante estos riesgos, el biólogo Paolo Villegas, resalta que el Consorcio Vial Piura debe tener un plan de reforzamiento de las laderas de los cerros que implique la siembra de vegetación o la instalación de un sistema de enmallado; asimismo, un plan  de compensación de daños ocasionados.

La población es consciente que la construcción de la carretera Canchaque – Huancabamba es importante y necesaria para el desarrollo de esta parte de la sierra piurana. No obstante, la pregunta que se hace es si los ejecutores de esta obra han considerado la presencia del rico ecosistema del Pusmalca, zona de influencia del megaproyecto. 

El coordinador en Perú del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático – MOCCIC, Henry Córdova Bran, advierte la necesidad de que toda obra pública cuente con un componente de enfoque del cambio climático que vaya mucho más allá que un Estudio de Impacto Ambiental – EIA, tal como se le viene exigiendo a los estados y empresas desde el Acuerdo de París frente a la crisis ambiental que vive el mundo.

En entrevista con Cutivalú, Henry Córdova explica que este enfoque implica la protección del entorno ambiental donde se ejecuta este proyecto, sobretodo, si los trabajos se realizan en una microcuenca como la del Pusmalca, que incluye una naciente de agua en una zona altoandina. Además, el enfoque de cambio climático establece que las autoridades destinen el presupuesto necesario para fiscalizar las acciones de protección por parte de la empresa ejecutora.

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Responsables de remediar el perjuicio ambiental

La asesora legal de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental – SPDA, Fátima Contreras Tellez, explicó que la construcción de la carretera Canchaque – Huancabamba tendría que contar con un instrumento de gestión ambiental que incluya un plan de manejo de estos residuos sólidos (rocas y piedras), propios de la ejecución de una vía de esta magnitud.  

La experta añade que los obligados a responder por este daño ambiental son, el Consorcio Vial Piura, en su calidad de ente contratado para que ejecute la obra, y Provias Nacional del MTC, parte contratante que tiene a cargo este importante megaproyecto. “Ambos son los responsables de asegurar que estas rocas sean dispuestas en espacios que están dedicados a tratar este tipo de residuos”, manifestó Contreras Tellez para este informe.

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Desde el sector público, no sólo Provias Nacional del MTC es el llamado a intervenir. Según Contreras Tellez, quien también está llamada a intervenir es la Autoridad Nacional del Agua – ANA, pues lo que ocurre en la microcuenca del Pusmalca es una vulneración a la Ley de Recursos Hídricos, normativa que establece como una infracción en materia de agua, dañar u obstruir los cauces o los cuerpos de agua. 

La experta en leyes ambientales explica que la infracción puede ser calificada como leve, moderada o grave, dependiendo de la evaluación hecha por la ANA. Luego de ello se aplica una sanción económica a la empresa ejecutora y/u ordena acciones que remedien el daño, como el de retirar las piedras y rocas arrojadas en toda la microcuenca. “Lo que ocurre con esta disposición de rocas en Pusmalca está probablemente alterando el curso del agua, las riberas de la microcuenca. Además, cualquier tipo de disposición a los cauces o a los cuerpos del agua tienen que tener una autorización de la ANA”, añade Fátima Contreras. 

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El daño generado en la microcuenca del Pusmalca no solo sería ambiental, sino también, social y económico. Así lo sostiene Henry García Sarca, director territorial del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado – CIPCA, institución que tiene una importante intervención de proyectos económicos y productivos en el distrito de Canchaque. 

Foto: Edenilson Román/Cutivalú

García Sarca resalta el estrecho y fuerte vínculo de la población de la zona con la microcuenca Pusmalca debido a los recursos naturales que les otorga y que les sirve a los pobladores como medio de vida para subsistir. Por ejemplo: la vegetación, los pastos, la leña y los frutales. “Las familias de Canchaque atienden sus necesidades básicas a partir de su vinculación con el bosque. Pero, si ahora el bosque no existe, entonces esa relación mutua ya no es posible”, señala.

En lo social, este problema también perjudica el día a día de la población local relacionado a un conjunto de actividades durante el año como reuniones y celebraciones. Este panorama se ha agudizado con el aluvión de marzo de este año. “Todo este tramado social también se ve roto por este tipo de eventos”, sostiene García Sarca.

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El especialista del Cipca señala que hay un daño que no ha sido visibilizado por las autoridades: el emocional, y que no es contabilizado en el balance de daños generados, no sólo por el aluvión que ocurrió en marzo, sino por la invasión de rocas y piedras en todo el cauce del Pusmalca.

Julio Arrieta Vásquez es un dirigente comunero de Canchaque que mantiene la esperanza de solucionar este problema ambiental – Foto: Edenilson Román/Cutivalú

Medidas y recomendaciones 

El gestor del Área de Conservación Privada de Mangamanguilla, el biólogo Paolo Villegas Ogoña, sugiere que una medida inmediata del Consorcio Vial Piura y Provias Nacional del MTC debe ser el retiro de las rocas y piedras desplazadas en gran parte de la microcuenca de Pusmalca. Asimismo, iniciar un urgente proceso de reforestación sobre todo en su naciente, en el sector de Cruz Blanca.

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Por su parte, el coordinador de MOCCIC, Henry Córdova Bran, recomienda entablar una denuncia por el delito ambiental generado, asimismo, exhorta a las autoridades regionales y locales, dirigentes y ciudadanía a pedir la intervención del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental – OEFA del Ministerio del Ambiente, pues sostiene que este es un problema multisectorial. “Este trabajo debe ser articulado porque involucra a muchos sectores, pues ante las próximas lluvias, las rocas y piedras pueden generar derrumbes que afectarían las tierras y viviendas de Canchaque y zonas aledañas. Pero también es un problema de mal tratamiento de la microcuenca Pusmalca”, opinó.

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La microcuenca de Pusmalca se ha convertido en un río de rocas y piedras – Foto: Edenilson Román/Cutivalú

Sobre iniciar temas legales por este daño ambiental, la asesora legal de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental – SPDA, Fátima Contreras Tellez, señala que por lo conocido en este caso, sí se estaría cometiendo el delito ambiental por el incumplimiento de las normas relativas al manejo de residuos sólidos. La abogada detalla que por este delito los que resulten responsables pueden obtener entre 3 a 6 años de cárcel.

Precisó que para entablar la denuncia penal, la Fiscalía Especializada en delitos ambientales es la que debe iniciar una investigación. Asimismo, la Procuraduría del Ministerio del Ambiente también puede intervenir en defensa del ecosistema peruano. Sin embargo, aclaró que esta vía demandará más tiempo. Por ello, recomienda agotar la vía administrativa con la intervención de la ANA, y acudir a los fueros judiciales como última opción.

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La abogada de la SPDA añade que el Gobierno regional de Piura también debería intervenir a través de acciones de vigilancia, supervisión y fiscalización que garanticen que estas rocas y piedras no provoquen, por ejemplo, nuevos aluviones como el ocurrido en marzo de 2021.

Esta labor del Gobierno Regional de Piura debe ser complementada con la labor de la Municipalidad distrital de Canchaque. En ese sentido, el director territorial del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado – CIPCA, Henry García Sarca, sostiene que la municipalidad debe articular a las instituciones estatales  involucradas en la zona para empezar con la recuperación del ecosistema de la microcuenca del Pusmalca, como una acción a corto plazo.

Mientras que, como medida a largo plazo, Henry García considera que la Municipalidad de Canchaque debe fomentar la vigilancia ciudadana a través del monitoreo de la obra y sus implicancias en el sector donde se ejecuta. 

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Henry García Sarca, director territorial del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado – CIPCA.

Provias Nacional responde

Cutivalú buscó insistentemente una respuesta por parte del Consorcio Vial Piura, a quien enviamos correos electrónicos tal como lo sugirieron a través de una llamada telefónica al número que el contratista consignó en el Registro Nacional de Proveedores del Estado, pero no obtuvimos respuesta alguna. De Provias Nacional del MTC, unidad ejecutora de la obra, sólo nos remitieron un documento informando que “todo material excedente, producto de los cortes a las laderas de los cerros para la construcción de la carretera Canchaque- Huancabamba, deben ser depositados en los DME´s considerados en el expediente técnico de esta megaobra. Provias Nacional agrega que esta disposición forma parte del Estudio de Impacto Ambiental de este megaproyecto, que contempla medidas de protección en los cuerpos de aguas (como son ríos, quebradas, lagunas)”. 

La entidad estatal también asegura que, cada trimestre realizan monitoreos de la calidad de agua, los mismos que a la fecha, han tenido resultados positivos cumpliendo con los estándares que exige la normativa.

Sobre las denuncias de la población de Canchaque de que el Consorcio Vial Piura viene arrojando rocas y piedras de los cortes de las laderas de los cerros a lo largo de la microcuenca Pusmalca, Provias Nacional aclara que, la empresa supervisora, sólo ha dado cuenta de las denuncias de la población respecto al deslizamiento del DME 111, que provocó el aluvión en marzo de este año. “Bajo ningún concepto el contratista puede verter material proveniente de los trabajos de corte en las cuencas de agua (quebradas), según el EIA”, se detalla en el documento. Provias Nacional advierte que, si el Consorcio Vial Piura incurre en esas acciones denunciadas por la población, recaería sobre él, penalidades y multas por daños al medio ambiente.

El Puente Fierro tiene rocas dentro de su estructura – Foto: Edenilson Román/Cutivalú

Es octubre de 2021 y las lluvias de temporada en Canchaque y San Miguel de El Faique ya empezaron a caer. La población se muestra temerosa por el posible colapso de los DME, pero también indignada, por el daño que viene sufriendo la microcuenca Pusmalca, con quien convivían armoniosamente desde sus ancestros, y hoy les piden socorrerla.

Un informe elaborado por Cutivalú con el apoyo del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). 

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