Fernando Tuesta: Las elecciones podrían ser la primera semana de setiembre

El analista, experto en temas electorales, sostiene que la situación ha variado: el mejor escenario era abril del 2024, pero ahora es posible adelantar las elecciones. A continuación, su planteamiento.

En estas horas de tragedia nacional, la única consigna común y salida política, es el adelanto de elecciones. Eso se ha impuesto y ha tenido que ser aceptado tanto por el Gobierno como por el Congreso. La tensión y furia de las manifestaciones -con lamentables muertos y heridos y destrucción de propiedad pública y privada-, deben ser canalizadas por un tránsito ordenado y constitucional, de lo contrario, esto puede llegar a un absoluto descontrol y fortalecer los extremismos con salidas anti democráticas.

1) Esta situación exige que la ciudadanía conozca una fecha cierta de elecciones y, sobre todo, de fin del mandato de los hoy representantes, lo más pronto posible

2) La propuesta de elecciones el 2024, es el mejor escenario pues hay tiempo suficiente para hacer todo y bien. Pero, ese escenario perfecto tiene poco apoyo de la gente, que ha acumulado tal rechazo e ira, sobre todo con el Congreso, que resulta inconveniente y peligroso.

3) Si hay acuerdo entonces que todo debe hacerse y terminar en el 2023, podríamos iniciar el primer día del 2024 con nuevas autoridades elegidas.

4) Para llegar a esa meta, la segunda vuelta -altamente probable debido al fraccionamiento- debería realizarse a inicios de noviembre, el tiempo necesario para entregar resultados y no correr el riesgo de acumular impugnaciones, como ocurrió en el 2021, que todo se resolvió poco antes del 28 de julio, pese a que la segunda vuelta se realizó el 6 de junio.

5) De esta manera la primera vuelta podría producirse en la primera semana de setiembre. En consecuencia, la convocatoria podría materializarse incluso en mayo

6) Para alcanzar esta fecha, se deben de sacrificar algunas importantes medidas, como suspender las elecciones primarias de los partidos, en las que participa toda la ciudadanía, pues no habría tiempo. Pero, de la misma manera, tampoco se deben sustituir por las “internas” de los partidos, como sucedió con motivo de las elecciones del 2021 y 2022, que resultaron ser un fracaso (8% de participación) y que tiene impacto negativo en el cronograma propuesto y genera un oneroso gasto al Estado. Que los partidos se responsabilicen de lo que presentan en su selección de candidatos, con la condición de presentar listas cerradas con paridad y alternancia. Finalmente, eso es lo que hicieron siempre hasta antes del 2020.

7) Esta propuesta ofrece un tiempo para aprobar algunas reformas -no muchas- y que más partidos se presenten. El Congreso debería aprobar con más de 87 votos, hasta el 31 de enero como máximo, y el mismo número de votos en marzo -inicio de la siguiente legislatura- la disposición transitoria para el recorte del mandato y permitir la convocatoria de elecciones adelantadas.

8) Si en esto no hay acuerdo, pero sí se consigue 66 votos, mayoría absoluta, se puede convocar a referéndum para que la ciudadanía lo apruebe. Este se podría realizar a más tardar en abril del 2023.

9) De inmediato, se debería aprobar no reformas, pero sí necesarias medidas legales que permitirían que este cronograma electoral se cumpla:

  1. Suspender el artículo que impide modificar las leyes electorales 1 año antes de la elección.
  2. Suspender el artículo que establece que un candidato debe estar inscrito en un partido 1 año antes de la elección para poder postular.
  3. Eliminar de manera explícita el voto preferencial pues produce un número alto de solicitudes de apelaciones y nulidades.
  4. Permitir que el JNE y ONPE mantengan a las autoridades y funcionarios de los Jurados Electorales Especiales (JEE) y Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODEP) pues tiene experiencia en esta últimas elecciones regionales y municipales y no volver a construir de cero el armazón organizativo
  5. Imprescindible: aprobar un Decreto de Urgencia (DU) para que los organismos electorales puedan contratar y comprar de manera directa pues, de lo contrario, los plazos de ley impiden que este cronograma pueda cumplirse.
  6. Abrir el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), hoy suspendido en tanto aún se está en período de elecciones regionales y municipales. Esto permitirá realizar solicitudes y trámites para la inscripción de nuevos partidos.
  7. Suspender el artículo constitucional que señala que el presidente asume el mando el 28 de julio del año de la elección. Esto resultaría inaplicable.

10) Finalmente, la situación de urgencia que vive el país lleva a tomar medidas excepcionales, por lo que sería aconsejable también una medida excepcional. Estas próximas elecciones deberían permitir, por esta vez, elegir a representantes para un mandato de 2 años y medio que finalizaría el 28 de julio del 2026. Esto debido a que la premura de ahora no permite tener un tiempo suficiente para que se discutan y aprueben reformas electorales importantes (reelección, modificación de circunscripciones, etc.) así como reformas políticas (bicameralidad, relaciones ejecutivo-legislativo, etc).

 

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