Canchaque y El Faique: la otra emergencia que aún no es atendida en Piura

Composición: Cutivalú

Por Rogger Valle G. / Cutivalú

En la región Piura las autoridades nacionales y locales vienen atendiendo la emergencia por el sismo de 6.1 ocurrido el pasado 30 de julio y que afectó principalmente a Sullana y Paita. Sin embargo, hay una emergencia que aún no es atendida: el daño provocado por los vientos huracanados en los distritos de Canchaque  y San Miguel de El Faique, ubicados en la provincia serrana de Huancabamba.

Cutivalú llegó al distrito de Canchaque donde cientos de familias perdieron los techos de sus viviendas, además de extensas áreas de cultivos, que son su sustento diario, debido a los vientos muy fuertes registrados el 2 de agosto. La ayuda humanitaria que ha llegado hasta la fecha, no es suficiente. Lo que es peor aún, hay varios centros poblados que no son atendidos y se han visto obligados a improvisar sus techos con plásticos y telas que no los protegen del frío y las lloviznas de la temporada.

Palambla

A tres minutos de la capital de Canchaque, se encuentra la villa Palambla. Aquí, más de 90 familias perdieron sus techos y cultivos. Es el caso de don Lorenzo Chinguel Vilela, un hombre de 83 años de edad que nos cuenta que, afortunadamente, no se encontraba en su casa cuando se registraron los fuertes vientos, pero lamenta haber perdido varias calaminas de su precaria vivienda. Don Lorenzo está agradecido con las autoridades porque le han entregado 10 calaminas, pero estas no son suficientes. 

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Similar situación vive su vecino y hermano mayor, José Chinguel Vilela, quien también ha recibido 10 calaminas, pero al no ser suficientes, ha tenido que colar unos plásticos para cubrir el techo.

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El juez de Paz de Palambla, Juan Rodríguez, informó a Cutivalú que en esta zona son más de 90 familias las que han sido afectadas por los vientos huracanados al perder sus techos. Añade que también se han perdido 25 a 30 hectáreas de café y plátanos cuya cosecha les da trabajo a muchas familias de Palambla. 

Coyona

Si en un lugar cercano a la capital de Canchaque, como es Palambla, la ayuda ha sido insuficiente, la situación empeora para las zonas más alejadas del distrito. Uno de estos lugares es el centro poblado de Coyona, ubicado a hora y media transportándose en camioneta a través de una trocha carrozable. En este lugar viven más de mil 700 pobladores distribuidos en cinco caseríos. Uno de ellos es Chucurumbe, donde más de 70 familias vieron afectadas sus viviendas y aún esperan la ayuda humanitaria que les prometieron.

Doña Carmen Coello Guerrero es una mujer de 50 años de edad que vive con su padre de 95 años, a quien hallamos reposando en una hamaca mientras escuchaba a su hija contar la odisea que le tocó vivir cuando ocurrieron los vientos huracanados. Carmen tuvo que buscar algunas calaminas que se volaron y colocarlas nuevamente en su techo. Pero las que no encontró fueron reemplazadas por unos viejos y desgastados plásticos que algunos vecinos le regalaron.

Otra pobladora afectada es Vicenta Peña Peña, de 40 años, que perdió el ambiente donde cocinaba al caer parte de un árbol. Este ambiente también le servía para proteger de las lluvias la leña que usa para cocinar. A Vicenta tampoco le ha llegado ayuda alguna. Las pocas calaminas nuevas que ha puesto en parte de su vivienda es gracias a la ayuda de uno de sus hermanos.

Pérdida de cultivos

El pequeño agricultor Confesor Carhuapoma es otro poblador de Chuturumbe que contó con mucha resignación cómo perdió sus cultivos de café que le permitían ganar por lo menos entre 200 y 300 soles mensuales para sobrevivir. 

Para reparar parte de su techo perdido, Confesor Carhuapoma tuvo que conseguir un dinero extra por su cuenta. Sin embargo, tiene otra preocupación: aún le falta colocar calaminas al techo de la vivienda de su papá. Por ello, a través de Cutivalú, pide que las autoridades se solidaricen y atiendan esta urgente necesidad.

El alcalde delegado de Coyona, Zenón Peña Peña, informó a Cutivalú que todos los daños ocasionados por los vientos huracanados fueron reportados a las autoridades de Canchaque, sin embargo, la respuesta fue que no había material para ayudar a las familias damnificadas. Zenón Peña detalla que cada familia necesita, por lo menos, 15 calaminas para cubrir los techos de su vivienda.

Hace una semana la Defensoría del Pueblo comprobó que los almacenes municipales de Canchaque no están abastecidos para atender una emergencia. Ante ello, desde la municipalidad explicaron que el material con el que contaban fue destinado para las familias damnificadas por las lluvias y el huaico ocurrido en marzo.

En Coyona los vientos huracanados también han causado pérdidas de 160 hectáreas de café y plátano de pequeños agricultores. El alcalde delegado, Zenón Peña Peña, pide al Ministerio de Agricultura empadronar a estos pobladores para darles la ayuda agrícola necesaria.

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Dato: Coyona es un centro poblado conformado por cinco caseríos con una población de casi 2 mil habitantes. 

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