A 26 años del Vladivideo que expuso la corrupción del régimen fujimorista

Vladivideos
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El 14 de setiembre del año 2000 quedó marcado en la historia política del Perú. Ese día salió a la luz el primer “Vladivideo”. Se trataba de una grabación en la que Vladimiro Montesinos entregaba 15 mil dólares al entonces congresista Alberto Kouri. Con ello, Montesinos buscaba que Kouri abandonara Perú Posible y se incorporara a las filas de Perú 2000, el partido oficialista de Alberto Fujimori. La difusión de aquellas imágenes abrió las puertas de una red de corrupción que terminó precipitando el final del régimen.

Hace 26 años, el Perú conoció en imágenes lo que hasta entonces eran denuncias, sospechas y acusaciones contra el poder. En una sala del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), Vladimiro Montesinos, entonces hombre de confianza de Alberto Fujimori y jefe de facto del aparato de inteligencia, entregaba dinero a un congresista de oposición a cambio de su incorporación al oficialismo.

La escena quedó registrada en una cinta VHS. Montesinos puso sobre la mesa US$10 mil y, tras la negociación con Kouri, completó los US$15 mil acordados.

La grabación correspondía al encuentro entre Montesinos y Kouri ocurrido meses antes, pero fue difundida públicamente el 14 de setiembre de 2000. La Organización de Estados Americanos (OEA) calificó posteriormente ese episodio como el inicio de un profundo cambio político en el Perú.

EL VIDEO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

La cinta fue presentada públicamente por los entonces congresistas del Frente Independiente Moralizador (FIM) Fernando Olivera y Luis Iberico. Una copia llegó a Canal N, uno de los pocos medios televisivos que mantenían una línea independiente frente al poder.

El impacto fue inmediato. Lo que apareció en pantalla no era solamente la evidencia de un congresista recibiendo dinero. Era la demostración visual de un mecanismo de compra de voluntades políticas destinado a asegurar el control del Congreso.

Documentos parlamentarios posteriores describieron los “vladivideos” como grabaciones realizadas por Montesinos en las que aparecía sobornando a congresistas, jueces, fiscales, empresarios y representantes de medios de comunicación para favorecer al régimen de Fujimori.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación también documentó el papel que tuvo Montesinos en la utilización de los medios de comunicación y señaló la existencia de un proyecto de corrupción y control de la prensa y la televisión mediante dinero, presiones e intimidación.

NO ERA SOLO UN SOBORNO

El caso Kouri-Montesinos terminó revelando algo mucho mayor: la existencia de una estructura de poder que buscaba controlar instituciones, comprar apoyos políticos y condicionar a sectores de la prensa y del Estado. Pero, el primer video fue apenas la punta del iceberg.

Después de aquella primera grabación comenzaron a aparecer otras cintas. En ellas quedaron registrados encuentros de Montesinos con políticos, empresarios, funcionarios, magistrados y propietarios o representantes de medios de comunicación.

Los videos mostraban que el dinero era utilizado como instrumento de poder. La compra de congresistas permitía al oficialismo fortalecer su posición en el Parlamento. El control de determinados medios buscaba reducir la capacidad de la prensa para fiscalizar al Gobierno. Y el manejo del aparato de inteligencia convirtió al SIN en uno de los principales centros de operaciones del poder político de aquellos años.

La propia documentación del Congreso señala que Montesinos llegó a grabar reuniones en las que se producían sobornos a distintas personalidades con el propósito de obtener respaldo para Alberto Fujimori.

EL PRINCIPIO DEL FIN

La difusión del video produjo un terremoto político. Dos días después, el 16 de setiembre de 2000, Fujimori anunció nuevas elecciones y comunicó la desactivación del Servicio de Inteligencia Nacional. La OEA registró que el impacto del video fue de tal magnitud que el entonces presidente decidió acortar su tercer mandato y convocar a nuevos comicios, en los que aseguró que no participaría. Pero el régimen ya había entrado en una crisis irreversible.

Montesinos salió del país rumbo a Panamá pocos días después. Posteriormente regresó al Perú y volvió a desaparecer. Mientras tanto, continuaron apareciendo nuevas grabaciones y crecían las investigaciones sobre la maquinaria de corrupción instalada durante los años anteriores.

La crisis terminó alcanzando directamente a Fujimori. El entonces presidente viajó a Brunéi para participar en una reunión internacional y posteriormente se trasladó a Japón. Desde Tokio envió al Congreso su carta de renuncia a la Presidencia el 19 de noviembre de 2000. El Congreso no aceptó la renuncia.

El 21 de noviembre de 2000, el Parlamento declaró la permanente incapacidad moral de Alberto Fujimori y la vacancia de la Presidencia de la República, mediante la Resolución Legislativa N.° 009-2000-CR. La decisión fue aprobada con 62 votos a favor, 9 en contra y 9 abstenciones.

26 AÑOS DESPUÉS

A 26 años de aquella transmisión, el primer Vladivideo permanece como uno de los documentos audiovisuales más contundentes de la historia política contemporánea del Perú.

No fue simplemente la grabación de un congresista recibiendo dinero. Fue la imagen de un sistema de poder funcionando frente a una cámara.

El sobre con los US$15 mil terminó convirtiéndose en el símbolo de una época en la que la política, las instituciones y parte de los medios de comunicación fueron sometidos a una estructura de corrupción que operaba desde las sombras.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación concluyó que el régimen de Fujimori había fortalecido el Servicio de Inteligencia Nacional y utilizado a operadores de inteligencia, entre ellos Vladimiro Montesinos, como piezas fundamentales de su estructura de poder.

Y existe un dato que resume la dimensión política de aquel episodio: el video que inicialmente parecía involucrar solamente a Montesinos y Kouri terminó desencadenando una cadena de acontecimientos que, en poco más de dos meses, llevó al derrumbe del régimen.

Veintiséis años después, los Vladivideos no son solamente parte del archivo político del país. Son también un recordatorio de hasta dónde puede llegar la corrupción cuando el poder pierde los controles institucionales, cuando se compran voluntades y cuando la información intenta ser sometida al dinero y al poder político.