Reelección encubierta: la nueva modalidad de los alcaldes para continuar en el poder

Oscar Altamirano, coordinador de Prensa de Cutivalú
Oscar Altamirano, coordinador de Prensa de Cutivalú

Por: Oscar Altamirano Ayala, coordinador de Prensa de Cutivalú

En Piura, volver a tomar el poder parece haber encontrado una nueva ruta a través de una reelección encubierta. Si la ley no permite a los políticos volver por la puerta principal, siempre queda la posibilidad de entrar por la puerta falsa.

La prohibición de la reelección inmediata de alcaldes parece haber sido entendida por algunos políticos piuranos no como una regla que debe respetarse en su espíritu, sino como un acertijo que hay que aprender a esquivar.

La fórmula es sencilla. Si no puedes volver a postular como alcalde, postula como primer regidor. Y si el candidato que encabeza la lista renuncia, queda excluido, es vacado o por cualquier otra circunstancia deja el cargo, ahí está el primer regidor, convenientemente ubicado, esperando que la ley de sucesión haga el resto. ¿Legal? Quizá. ¿Ético? Definitivamente no. Y ahí está el detalle que debería incomodar a los electores.

En estas elecciones regionales y municipales hay varios casos en Piura que merecen ser puestos bajo la lupa.

«Los políticos de nuestra región ya no presentan una «fórmula” de campaña. La mejor fórmula para ellos es intentar una postulación al cargo de alcalde aprovechando los vacíos de la ley»

Algunos casos

En Pacaipampa, por ejemplo, Juan Manuel García Carhuapoma, quien ejerce la alcaldía durante cinco períodos, aparece como candidato, pero esta vez va como primer regidor. Su candidato a alcalde ya renunció, así que tiene el camino libre para ocupar el sillón municipal si los votos lo aventajan en las urnas. Sería su sexto periodo como burgomaestre. ¿Coincidencia? Decídalo usted.
Veamos otro caso.

En Suyo, Jorge Huanca Merino es alcalde del distrito de manera consecutiva desde el 2011. Ahora, pretende un nuevo período postulando como primer regidor de la lista de Somos Perú.

En el distrito de Miguel Checa, el alcalde Pedro Miguel Zapata Sócola también figura como candidato a primer regidor. En tanto, en La Matanza, aparece Orlando Chiroque Anastacio, mientras que en Yamango ocurre algo similar con Mitridates García García. Todos ellos, tenaces postulantes para el cargo de primer regidor.

Y en el distrito de Castilla también hallamos otro caso. Julio Vásquez, quien asumió la alcaldía precisamente después de la vacancia del alcalde electo, ahora vuelve a aparecer como candidato a primer regidor.

«Los candidatos tendrían que explicar por qué no dejan espacio a otros ciudadanos. ¿Por qué insistir en permanecer en el poder municipal?»

En Morropón, Richard Baca Palacios, actual alcalde provincial, postula como primer regidor. Aunque inicialmente el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) lo excluyó del proceso, Baca volvió al ruedo gracias a algunos tecnicismos de los abogados y magistrados del JNE.

Nueva fórmula

Tal parece que, ahora, los políticos de nuestra región ya no presentan una «fórmula” de campaña. La mejor fórmula para ellos es intentar una postulación al cargo de alcalde aprovechando los vacíos de la ley.

Pero, aquí, aparece la gran pregunta que deberían contestar quienes utilizan esta fórmula. ¿Para qué quiere un alcalde ser primer regidor si no existe la intención de volver a ocupar la alcaldía?

La respuesta, por supuesto, puede ser perfectamente legítima. Los postulantes a ese cargo podrían decir que quieren continuar sirviendo a su pueblo desde el concejo municipal, tal vez. Que desean aportar experiencia, quizá. Que quieren fiscalizar, aunque ni sepan qué signifca esa palabra. Que la democracia les permite postular, posiblemente. Todo eso suena muy bien. Entonces, estos candidatos tendrían que explicar, también, por qué no dejan espacio a otros ciudadanos. ¿Por qué insistir en permanecer en el poder municipal?

«¿Qué tan democrático es utilizar un vacío de la ley para conseguir, por otra vía -y casi a hurtadillas-, aquello que la propia Constitución prohíbe?«

Aquí no estamos hablando de cualquier regidor. Hablamos del primero de la lista del Concejo Municipal, el teniente alcalde, el que asumirá el cargo si el alcalde o candidato a alcalde “desaparece”. Esto tiene un evidente olor a reelección encubierta. Pero el problema de fondo no es solamente jurídico. Es político y ético.

Sin respeto a la ley

La Ley 30305 decidió ponerle un límite a la permanencia inmediata de las autoridades en el poder. La idea era evitar que una autoridad utilizara su posición para eternizarse en el cargo. Una elección municipal no debería convertirse en un juego de poder en el que se cambian las posiciones de la lista a conveniencia. Si el pueblo quiere reelegir a una autoridad, que lo haga cuando la ley lo permita.

Y en todo esto, salta también la pregunta. ¿Qué tan democrático es utilizar un vacío de la ley para conseguir, por otra vía -y casi a hurtadillas-, aquello que la propia Constitución prohíbe?

Piura no necesita alcaldes eternos ni políticos aferrados al sillón municipal como si fuera patrimonio familiar. La población necesita alternancia, necesita nuevas ideas. La región Piura necesita ciudadanos capaces de entregar el cargo cuando corresponde y volver a competir cuando las reglas lo permitan.

En octubre próximo, la decisión está en el pueblo, así que, esta vez, no se equivoque. Elija correctamente y haga respetar la ley.