EsSalud, un sistema que perdió la humanidad y dejó de mirar al paciente

Oscar Altamirano, coordinador de Prensa de Cutivalú
Oscar Altamirano, coordinador de Prensa de Cutivalú

Por: Oscar Altamirano, coordinador de Prensa de Cutivalú

Hoy analizaremos y pondremos sobre la mesa un tema que muy pocas veces se expone, pero que día a día la población padece. El sistema de salud del seguro social. Son incontables las fechas en las que las y los pacientes de Essalud quedan olvidados, debido a cambios en los trámites o días de atención. Algunas veces, los asegurados no reciben la atención médica necesaria debido a la falta de medicina. Incluso, por huelgas.

La decadencia de este sistema es cada día peor, pese a los ingresos que tiene Essalud. El ministro de Trabajo, Juan Sheput, declaró en los últimos días que realizará una auditoría para recuperar el seguro social. Según el titular del gabinete, se requiere de una orientación distinta para la entidad. Bueno, el problema ya lo conocemos hace décadas. Lo que se necesita es implementar las soluciones. ¿Sheput las conseguirá?

«Cada vez que se cambia a un presidente o presidenta ejecutiva de EsSalud, el país escucha el mismo libreto: auditorías, reestructuración, lucha contra la corrupción, reducción de colas y  abastecimiento de medicamentos. Todo es una promesa de reforma»

Vayamos a los planteamientos concretos que envuelven los problemas de Essalud.

Cada vez que se cambia a un presidente o presidenta ejecutiva de EsSalud, el país escucha el mismo libreto: auditorías, reestructuración, lucha contra la corrupción, reducción de colas y  abastecimiento de medicamentos. Todo es una promesa de reforma.

El ministro de Trabajo anunció una etapa de transición y una revisión profunda de la institución. El problema es que los asegurados ya no viven de discursos, sino de citas postergadas durante meses, operaciones que nunca llegan, emergencias saturadas y farmacias vacías.

EsSalud administra cerca de S/20 mil millones. Sin embargo, miles de pacientes siguen enfrentando un sistema que parece diseñado para desgastarlos y no atenderlos. Conseguir una consulta especializada puede convertirse en una carrera contra su bienestar y su propia dignidad.

Es claro que las disposiciones del propio ministerio guía y las decisiones de la presidencia ejecutiva deben apuntar a mejorar todo el cuadro de la enfermedad que envuelve este sistema. Pero no basta mirar sólo las jerarquías superiores.

«El titular del portafolio de Trabajo prometió cambios en las gerencias y direcciones. ¿Pero eso basta para mejorar todo el sistema público de la seguridad social?«

Una intervención quirúrgica puede tardar tanto hasta el punto de que la enfermedad del paciente avanza mucho más rápido que el trámite burocrático. Así de pésimo es nuestro sistema.

En los pasillos de los hospitales abundan los adultos mayores esperando durante horas. Existen familiares desesperados buscando una cama. La realidad de este sistema es tan negligente que los pacientes salen con una receta que no pueden completar porque el medicamento simplemente no existe en la farmacia del hospital.

El titular del portafolio de Trabajo prometió cambios en las gerencias y direcciones. ¿Pero eso basta para mejorar todo el sistema público de la seguridad social? Es un error continuo creer que el problema de EsSalud se resolverá únicamente cambiando gerentes o nombrando un nuevo presidente ejecutivo. El deterioro es mucho más profundo y mucho más antiguo. La crisis de EsSalud tiene responsables y un problema más sistémico: no existe humanidad en muchos de sus frentes. 

Hay médicos extraordinarios que sostienen el sistema con esfuerzo admirable, pero también existe un sector del personal que ha normalizado el maltrato, la indiferencia y el trato despectivo hacia las y los asegurados. Enfermeras que atienden con evidente fastidio, administrativos que convierten un trámite en una humillación, trabajadores que responden con soberbia y desdén a personas enfermas que solo buscan ayuda. Esa cultura de desatención se ha enquistado durante años y ha terminado por degradar y desgarrar la experiencia del paciente.

«Los asegurados no necesitan otro cambio de nombres en la cúpula. Necesitan hospitales donde los atiendan con dignidad y personal que recuerde que detrás de cada consulta hay una persona vulnerable«

No se trata únicamente de falta de presupuesto o de infraestructura. Se trata de una institución donde demasiadas veces el asegurado deja de ser una persona para convertirse en un número de historia clínica. Ahora, sólo son un expediente más sobre un escritorio. La burocracia desplazó la empatía, y el tiempo de los trabajadores parece valer más que el sufrimiento del enfermo, que espera frente a ellos.

Una verdadera reforma de EsSalud no puede limitarse a revisar balances financieros y procesos administrativos. Debe revisar el desempeño del personal, la cultura organizacional, los mecanismos de evaluación, las sanciones por maltrato, la capacitación en atención al paciente y la permanencia de funcionarios y trabajadores que llevan años reproduciendo un servicio decadente. La estabilidad laboral no puede ser sinónimo de impunidad ni de mediocridad.

Los asegurados no necesitan otro cambio de nombres en la cúpula. Necesitan hospitales donde los atiendan con dignidad, medicamentos disponibles cuando los requieran, operaciones programadas en plazos razonables y personal que recuerde que detrás de cada consulta hay una persona vulnerable. EsSalud no solo perdió eficiencia; perdió sensibilidad.

Y cuando un sistema de salud pierde la capacidad de tratar con humanidad a quienes lo financian y lo sostienen, el problema ya no es administrativo. El problema ya se convierte en algo moral. Esperemos que allí el ministro Sheput también pueda reorientar el sistema del seguro social.