Piura: ausentismo de votantes aumenta en cada elección general

Por: Carlos Chunga – El Piurano.pe

En los últimos 15 años, el ausentismo electoral en la región Piura ha ido en aumento en cada elección general. Es decir, cada vez hay una mayor proporción de piuranos que no acuden a votar para elegir presidente y congresistas, particularmente en las provincias de la sierra: Ayabaca y Huancabamba.

Según información oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), desde el año 2006 el ausentismo electoral en Piura aumentó en una proporción de casi 10 % a poco más de 25 % en la última elección extraordinaria del 2020.

Además, una particularidad que ocurre en todas las elecciones es que hay un mayor ausentismo de votantes en la segunda vuelta.

En el año 2001, en las primeras elecciones generales tras el regreso de la democracia, el ausentismo electoral en Piura alcanzó el 15,82 % en la primera vuelta y 16,20 % en la segunda.

Si bien los porcentajes de ausentismo se redujeron en el año 2006, a 9,96 % en la primera vuelta y 10,94 % en la segunda, la proporción desde entonces no ha dejado de aumentar en cada elección general.

En el año 2011, los ausentes representaron el 14,68 % de electores hábiles en la primera vuelta, y el 15,62 % en la segunda. Cinco años después, en las elecciones generales del 2016, el ausentismo aumentó a 17,25 % en la primera vuelta y a 18,44 % en la segunda.

Asimismo, en las elecciones extraordinarias para el Congreso, desarrolladas en enero de 2020, el porcentaje de ausentes alcanzó el 25,01 %. Es decir, un cuarto de la población electoral en la región Piura no acudió a las urnas.

MÁS AUSENTISMO EN LA SIERRA

Ayabaca y Huancabamba, ubicadas en la sierra de la región Piura, son, en ese orden, las dos provincias con mayor ausentismo electoral. Ambas registran el mayor porcentaje de población rural frente a las otras provincias: 87,5 % y 84,6 %, respectivamente, según el Censo 2017.

Ambas también registran los índices más altos de analfabetismo (17,5 % y 20,7 %, respectivamente) y los niveles educativos más bajos de toda la región. En el caso de Ayabaca, el 62,4 % solo estudió primaria o no alcanzó ningún nivel educativo; en el caso de Huancabamba, el porcentaje en este aspecto es 59,8 %.

En 2006, en Ayabaca los ausentes fueron 14,53 % en la primera vuelta y 17,70 % en la segunda. Desde ese año, el ausentismo ha aumentado considerablemente y ha llegado a más de la mitad (51,27 %) en los comicios del 2020.

En tanto, en Huancabamba, el ausentismo fue 12,54 % y 19,21 % en la primera y segunda vuelta del 2006, respectivamente. El porcentaje desde ese año también ha aumentado considerablemente, y ha llegado a 42,48 % en las elecciones del 2020.

Un panorama contrario se ve en Sechura y Sullana, las provincias con mayor participación electoral de la región, es decir, con menor porcentaje de ausentismo. Pero es importante indicar que mientras Sechura es la provincia con el menor número de votantes, Sullana es la segunda con mayor número de votantes, solo superada por Piura.

Según Paula Muñoz, exintegrante de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, citada por Ojo Público, “no hay estudios del voto rural comparándolos a los del voto urbano en regiones, pero podemos decir que [el ausentismo] se debe a las distancias y a las dificultades para desplazarse”.

En opinión de Henry García, Director Territorial del CIPCA, gran parte del ausentismo responde a la distancia de los locales de votación. “En el caso de la sierra, al tema de carencias hay que sumar la migración, principalmente de Ayabaca y Huancabamba, cuya población joven suele migrar a Piura o Sullana y no cambia su domicilio”, explicó.

De acuerdo con García, los votantes ausentes comprenden a poblaciones históricamente excluidas del desarrollo y que no perciben directamente el beneficio de destinar un día para acudir a las urnas, ni tampoco la cercanía con las autoridades del Ejecutivo o el Congreso.

“Una parte de la población puede hacer el esfuerzo para ir a votar, pero ya no está dispuesta a volver a elegir en una segunda vuelta, y les resulta más barato pagar la multa”, sostuvo el especialista a elpiurano.pe.

Una conclusión general sobre el ausentismo electoral es que genera una distorsión en la lectura sobre la intención de voto, ya que, al desconocer la preferencia electoral de los ausentes, los resultados se asumen en función únicamente de los asistentes, y más específicamente solo entre los votos válidos, ya que se excluye votos blancos y nulos.

Voto en blanco o nulo ayudará a pasar la valla electoral a partidos que están en la cuerda floja

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