El desastre también es político [Javier Torres]

Foto: Congreso

Mientras el derrame petrolero producido por Repsol sigue contaminando las aguas de nuestro mar y la temporada de lluvias comienza a generar sus habituales estragos, los actores políticos y mediáticos pierden su tiempo buscándole “tres pies al gato” a las entrevistas dadas por el presidente Pedro Castillo en los últimos días.

Más allá del debate sobre la deficiente performance presidencial, queda claro que el gobierno y el Congreso han iniciado el año con la misma voluntad de confrontación que vivimos el 2021. En lo único que parece haber puntos de acuerdo entre Ejecutivo y Legislativo es en el manifiesto espíritu de contrarreforma en temas como el transporte, la educación superior, la protección ambiental o la carrera pública, campos en los que está en riesgo lo poco avanzado en los últimos años.

Si bien el gobierno tiene a su favor el buen avance de la vacunación, es más que evidente que en otros sectores la parálisis o el desgobierno se agravan día a día. Así ocurre por ejemplo en Interior, donde el ministro Guillén mantiene un enfrentamiento público con el director general de la Policía; en Transportes y Comunicaciones las marchas y contramarchas sobre nombramientos y licitaciones se han convertido en pan de cada día, mientras que en Agricultura el ministro está cuestionado por los “beneficiarios” de una Segunda Reforma Agraria que no llega.

Aún más graves son los casos de Energía y Minas y Ambiente, de penosa actuación en la respuesta al derrame petrolero y desde antes, en la gestión de los conflictos sociales que tuvo que ser asumida por la presidenta del Consejo de Ministros. Con ministros que al parecer solo fueron nombrados para garantizar el acceso de allegados al partido de gobierno, la empresa Repsol tiene el campo abierto para evadir su responsabilidad.

Frente a ello, la oposición no sabe hacer otra cosa que promover interpelaciones y censuras, además de seguir con el sueño de la vacancia presidencial. Es incapaz de dar respuesta a los problemas que vive el país. El mejor ejemplo es el penoso y cómplice silencio de los líderes políticos de la oposición sobre el derrame de petróleo: rápidos para lanzar tweets contra el Ejecutivo, no se atreven a criticar a una empresa como Repsol que ha mostrado negligencia y una absoluta irresponsabilidad.

¿Hasta dónde va a soportar la ciudadanía la incapacidad manifiesta del gobierno y la oposición? En Noticias SER consideramos que la clase política -sin excepción- está jugando con fuego y no termina de entender que más allá de sus confrontaciones públicas y sus acuerdos bajo la mesa, el malestar profundo en la ciudadanía tarde o temprano terminará por estallar.

Este artículo fue publicado originalmente en Noticias SER

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