Historias de fe y devoción inquebrantable de los peregrinos devotos del Señor Cautivo de Ayabaca

La festividad central del Señor Cautivo de Ayabaca convoca anualmente a una masiva multitud de devotos que recorren rutas agrestes desde distintos puntos de la región Piura y del país.

Miles de feligreses desafían la fatiga extrema, el intenso frío de la sierra piurana y las adversidades climáticas para postrarse ante la sagrada imagen del Cautivo, reafirmando una tradición de sacrificio y entrega espiritual.

Entre los miles de historias de sacrificio humano que a cuestas cargan los devotos del Cautivo de Ayabaca destacan las de Henry, presidente de la Agrupación Caminantes al encuentro de Cristo Cautivo de Ayabaca de Becará, quien encabeza a más de cien integrantes tras completar un exigente trayecto a pie.

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El líder religioso, con dieciocho años de peregrinaje continuo, detalla la motivación profunda de su comunidad:

«La fe, la fortaleza y la oración sostienen a los caminantes para superar dolores físicos, agotamiento y ampollas a lo largo de la ruta».

Otra historia digna y loable de sacrificio es el del adulto mayor, Francisco Ramírez, quien viene caminando incansablemente todos los años desde el año 1983 y hasta la actualidad, 17 años después continua con su camino.

Peregrinos llegan al Santuario del Señor Cautivo de Ayabaca

Acompañado únicamente de su hijo y otros 3 familiares más, sale de su natal Sullana para salir al encuentro de nuestro Señor Cautivo.

“Desde el año 1983 decidió caminar y lo haré hasta que Dios me lo permita”, sostuvo.

Las penurias del camino también se manifiestan en el transporte menor, donde las familias enfrentan contratiempos severos debido a las precipitaciones pluviales y al asfalto resbaladizo.

Dora de los Milagros Viera Panta, peregrina procedente de Sullana, sufrió la pinchadura de una llanta en su mototaxi al llegar al sector de Paimas tras dos días de viaje.

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Ante el peligro latente de la carretera, la devota exhorta a los demás viajeros con firmeza:

«Hay que extremar precauciones durante el trayecto para garantizar un arribo seguro a los hogares».

El fervor espiritual anula el cansancio corporal reflejado en largas filas, horas de espera al aire libre y temperaturas gélidas que anteceden a las lluvias.

Una ciudadana llegada desde Chancay resume el espíritu de la festividad al explicar que viajó extensas horas para acompañar a su hija en su caminata penitencial.

Peregrinos llegan al Santuario del Señor Cautivo de Ayabaca

Por su parte, César, devoto desplazado desde Los Órganos en Talara, confirma que su marcha responde estrictamente a una promesa de salud ofrecida al Cautivo y a la solidaridad con un amigo que implora la recuperación médica de su hijo.

Los peregrinos que cargan maderos pesados, los caminantes con pies lastimados y las delegaciones organizadas demuestran que la devoción al patrono de Ayabaca trasciende cualquier obstáculo geográfico o físico, consolidando una de las manifestaciones católicas más grandes del norte peruano