

1.Una visita que no trae desarrollo, sino subordinación.
La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, no promete desarrollo al Perú, sino subordinación política y de recursos. Bajo el disfraz de la seguridad, Washington busca actualizar su viejo lema de que “América es para los americanos” y recuperar influencia frente a China, mientras un gobierno sin legitimidad —el de Keiko Fujimori— cede la soberanía nacional a cambio de supervivencia política.
Estados Unidos no llega a la región como un socio igualitario, sino como una potencia que históricamente ha tratado a América Latina como su patio trasero. Su discurso de “seguridad” es la versión actualizada de esa doctrina que considera a este hemisferio de su propiedad. La experiencia demuestra que EE.UU. no es un buen cumplidor de acuerdos: sus compromisos en la región han sido selectivos, condicionados y, muchas veces, abandonados cuando cambian sus intereses. Para muchos países latinoamericanos, el peor socio para hacer acuerdos de largo plazo ha sido precisamente Washington.
2. La evidencia: el Escudo de las Américas como instrumento geopolítico.
En su lucha contra China, Estados Unidos busca recuperar influencia en la región. El llamado Escudo de las Américas no es, en el fondo, un mecanismo de seguridad, sino una narrativa disfrazada para alinear a los países andinos con su estrategia geopolítica. No le interesa realmente la seguridad de los peruanos; le interesa subordinar nuestras políticas a su confrontación con Beijing. La prueba está en que, mientras habla de narcotráfico y crimen organizado, presiona sobre proyectos estratégicos como el puerto de Chancay, donde la inversión china es clave para el comercio peruano.

Keiko Fujimori acepta esta alineación porque, aferrada a Estados Unidos, cree que garantiza la supervivencia de su gobierno ante la ilegitimidad que rodea su llegada al poder. Para un gobierno cuestionado, el respaldo de Washington funciona como un seguro político: le da oxígeno internacional y cobertura interna. Pero ese respaldo tiene un precio: entregar la soberanía y aceptar condiciones que no han sido debatidas con el Congreso ni con la ciudadanía.
3. La refutación política: ¿tiene la presidenta legitimidad para decidir esto sola?
La presidenta no tiene legitimidad para subordinar al Perú a los intereses de una potencia extranjera. Más de 17 millones de peruanos no votaron por ella, y sin embargo se decide el rumbo del país en reuniones a puertas cerradas con el secretario de Estado de EE.UU. Ante esto, deben activarse los mecanismos del Congreso para que el debate sea público, transparente y vinculante.
La senadora de Ahora Nación, Mirtha Vásquez, cuestionó la incorporación del Perú al Escudo de las Américas y advirtió que “no es un acuerdo multilateral, más bien es una imposición de EE.UU., un alineamiento ideológico de los países que tienen gobiernos de derecha a EE.UU. y la política de Trump”. Según lo avanzado con otros países como Argentina y Chile, advirtió que este Escudo representa “una simple sujeción a la política de EE.UU.”, y anunció que el Congreso llamará al canciller Carlos Espá para que explique los criterios detrás de esta decisión.
En la misma línea, la senadora Ruth Luque exigió saber “mediante qué instrumento jurídico se está incorporando el Perú al Escudo de las Américas”, y recordó que el Congreso no puede ejercer control si la decisión no deriva de un tratado o convenio sometido a aprobación parlamentaria. Mencionó que incluso en Chile el Parlamento ha solicitado explicaciones sobre el estatus y los alcances de su participación en esta iniciativa, y consideró indispensable que el canciller acuda al pleno del Senado.
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Por su parte, la senadora Patricia Iturregui cuestionó la ruptura de relaciones con Irán y advirtió que “no podemos alinearnos con Estados Unidos y estar a la cola de Estados Unidos”. Sobre la guerra comercial entre EE.UU. y China, sostuvo: “nosotros estamos al medio. No podemos tomar partido, es muy perjudicial”. El internacionalista Farid Kahhat reforzó este punto al comparar el caso con China: “China es una dictadura de partido único, ¿vamos a romper relaciones con nuestro primer socio comercial? Presumo que no”.
Estas declaraciones revelan una preocupación transversal: el Ejecutivo está asumiendo compromisos de alto impacto sin informar al Parlamento ni a la opinión pública. No se sabe con claridad qué obligaciones contrae el Perú, qué recursos se movilizan, si habrá presencia de personal extranjero en territorio nacional, ni bajo qué reglas operarán los mecanismos de inteligencia y acción conjunta.
4. El argumento de fondo: no es solo soberanía, es una cuestión de principios
Y esa es la razón por la que millones de peruanos rechazamos este alineamiento. No es solo un tema de soberanía formal. Es una cuestión de principios. Los peruanos no podemos normalizar que se entregue nuestra soberanía a una potencia que promueve la impunidad ante agresiones a niñas y mujeres, que ha impulsado guerras ilegales como la de Iran, que invade países ajenos motivada por sus recursos, que ha agredido a países latinoamericanos como Venezuela, que actúa como un Estado pirata que congela, roba o secuestra reservas de oro y petróleo de naciones que no se pliegan a sus caprichos, y que hoy deporta en condiciones inhumanas a miles de latinoamericanos que fueron a trabajar a EE.UU. y sacar adelante a sus familias.
Eso no es un socio confiable. Es un gobierno que actúa sin escrúpulos cuando le conviene, que hoy pretende arrastrar al Perú a su disputa con China bajo la máscara de la “seguridad”. Alinear al Perú con ese modelo es aceptar, tácitamente, que las normas internacionales valen solo cuando les convienen a ellos. Eso no es cooperación; es complicidad.

5. La respuesta de China: el otro lado del tablero
China no se quedó callada. Horas antes de la llegada de Rubio, la embajada china en Lima respondió: “el hemisferio occidental no es el patio trasero de nadie”. Y fue más allá, apuntando a un tema que golpea directamente al ciudadano de a pie: “¿por qué los peruanos, al solicitar una visa para cierto país, tienen que someterse a rigurosos controles e incluso enfrentarse a amenazas de cancelación de las visas de toda su familia?” —una referencia velada, pero clara, a Estados Unidos.
El mensaje no es casual: mientras Washington exige alineamiento y desconfianza hacia Beijing, China ofrece exención de visa a los peruanos. El contraste es incómodo para quienes insisten en pintar a EE.UU. como el socio confiable y a China como la amenaza. Pero esto no debe leerse como una defensa ingenua de Pekín: el debate no es elegir entre dos potencias que compiten por su lealtad, sino exigir que el Perú decida con soberanía propia, sin someterse a los cálculos de ninguna de ellas.
6. La conclusión: lo que realmente está en juego.
Los más de 17 millones de peruanos que no votamos por Keiko no estamos de acuerdo con estas alianzas que no benefician a la población, sino solo a las cúpulas de gobierno. La seguridad ciudadana no mejora con declaraciones conjuntas ni con fotos protocolares. Las comunidades de Piura, del VRAEM, de la selva central y de las zonas mineras siguen expuestas al narcotráfico, la minería ilegal y las extorsiones. Lo que sí cambia es la posición del Perú en el tablero geopolítico: pasamos de ser un país con política exterior propia a ser una ficha en el juego de Washington contra China.
La visita de Rubio no fue una oportunidad de desarrollo; fue un intento de actualizar la doctrina del “patio trasero” con ropaje de seguridad. Keiko Fujimori, sin legitimidad de origen, no puede entregar la soberanía del Perú a cambio de supervivencia política. Los peruanos merecemos una política exterior que defienda nuestros intereses, no los caprichos de una potencia que actúa como pirata cuando le conviene, ni la subordinación tácita a ningún otro bloque de poder. El Congreso debe debatir estos acuerdos; el pueblo debe decir si acepta o no esta subordinación. Porque, al final, lo que está en juego no es solo una alianza de seguridad: es la dignidad y la soberanía del Perú.
Por: Wilmer Fernández Ramírez – Director de Cutivalú












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