
Los residentes del sector 8 del asentamiento humano Nueva Esperanza atraviesan una situación crítica debido al colapso de los desagües que afecta a por lo menos cuatro manzanas (P, Q y R). Según los testimonios, las aguas servidas han inundado las calles y, en muchos casos, han retornado hacia el interior de las viviendas a través de los baños.
La exposición constante a las aguas servidas y a los olores nauseabundos ya está provocando estragos en la salud de los pobladores, especialmente en los menores de edad. Los vecinos reportan cuadros de alergias, vómitos, diarreas y fuertes dolores de cabeza debido a la pestilencia que se intensifica al mediodía.
La señora Josefina Chininín Cruz, una de las afectadas, describió la dureza de la rutina diaria. «Dormimos con con ese olor, esa pestilencia, almorzamos con el olor. Entonces, no es justo… los baños están que rebotan del mismo agua del desagüe que se mete de la calle para dentro”. Por su parte, otra vecina lamentó la vulnerabilidad de los niños.
«Mi niño pequeño hace poco ha estado con vómitos. ¿Y qué dice el doctor? Que es por esos malos olores”.
A pesar de que los usuarios aseguran estar al día con sus recibos mensuales, que ascienden a 62 soles, la respuesta de EPS Grau ha sido calificada como ineficiente. Los vecinos relataron que el personal de la empresa asistió a la zona el viernes pasado, pero no brindó una solución definitiva e incluso algunos funcionarios habrían bloqueado los números telefónicos de los dirigentes para evitar los reclamos.

La problemática de fondo es la antigüedad de la infraestructura. Se estima que las redes de alcantarillado tienen más de 30 años y han cumplido su vida útil. Narcis Pintado, pobladora de la zona, expresó el sentimiento de abandono que impera en el sector.
“El sector ocho ha sido olvidado. Nosotros, yo personalmente me siento olvidada del todo esto… no hay desagüe, no hay pistas, no hay veredas”.
Los moradores sostienen que el envío de máquinas de succión (hidrojets) es solo un paliativo temporal y exigen la ejecución de un proyecto integral de cambio de redes troncales que, según denuncian, lleva años encarpetado.
Miguel Francisco Flores, vecino del sector, lanzó un desafío a los responsables de la gestión pública.
“Si las autoridades que vengan a ver que vengan y se sienten allí afuerita a comerse su plato de comida a ver si lo van a poder hacer, no lo van a hacer”. Ante la falta de respuestas, la comunidad no descarta realizar un «plantón» frente a las oficinas de EPS Grau para exigir una solución inmediata a esta emergencia que afecta su dignidad y salud
















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